La restricción calórica se afianza como fórmula rejuvenecedora

27 de Marzo del 2018 | 210 lecturas


Un ensayo en humanos muestra que una reducción del 15 por ciento de la ingesta diaria de calorías durante dos años mejora los marcadores de envejecimiento. Queda por demostrar si prolonga la vida.

La restricción calórica, siempre que no sea excesiva y se ingieran todos los nutrientes que necesita el organismo, atenúa las enfermedades relacionadas con el envejecimiento. En estudios con animales se ha observado que la disminución drástica y sostenida de las calorías ingeridas diariamente prolonga la vida, algo que todavía no se ha podido demostrar en humanos.

Un ensayo clínico llevado a cabo por un equipo de investigadores de Estados Unidos, cuyos resultados se acaban de publicar en Cell Metabolism, aporta nuevos argumentos a favor de esta estrategia antienvejecimiento. Se trata de la segunda etapa de Calerie, el primer estudio controlado desarrollado en humanos.

El nuevo trabajo muestra los resultados apreciados en 53 hombres y mujeres no obesos de entre 21 y 50 años, a los que se les hizo un seguimiento de dos años. A 34 de ellos se les pautó un patrón de alimentación con una reducción del 15 por ciento de las calorías diarias. Los 19 participantes restantes pudieron alimentarse libremente. A todos ellos se les realizaron análisis de sangre y orina para analizar la evolución de marcadores relacionados con el metabolismo y el estrés oxidativo, que se asocia con enfermedades relacionadas con el envejecimiento, como el Alzheimer, el Parkinson, el cáncer o la diabetes.

Metabolismo basal

Los individuos que se sometieron a la restricción calórica presentaron un menor estrés oxidativo sistémico. "La restricción de calorías puede ralentizar el metabolismo basal", ha explicado Leanne Redman, investigadora del Centro de Investigación Biomédica Pennington, en Baton Rouge (Luisina, Estados Unidos) y autora principal. "Los subproductos del metabolismo aceleran el proceso de envejecimiento, pero la restricción calórica mantenida durante varios años podría ayudar a disminuir el riesgo de enfermedades crónicas y prolongar la vida".

La restricción calórica condujo a una pérdida media de 9 kilogramos entre quienes la cumplieron, a pesar de que no era uno de los objetivos del estudio. Además, los participantes experimentaron mejoras en la calidad de vida relacionada con la salud y el estado de ánimo. No se apreciaron efectos adversos como anemia, pérdida excesiva de masa ósea o trastornos menstruales.

Los expertos españoles en áreas relacionadas con la restricción calórica a los que ha consultado CF consideran que el nuevo estudio apuntala los beneficios de restringir las calorías que se consumen de forma habitual, aunque creen que tiene limitaciones: el seguimiento se hizo durante un periodo corto y se llevó a cabo en personas jóvenes. "Sería interesante seguir a esta cohorte durante 30-40 años", según José Manuel Villalba, director del Departamento de Biología Celular, Fisiología e Inmunología de la Universidad de Córdoba, quien reconoce las dificultades técnicas y económicas que entrañaría.

Una "relevancia enorme"

Para este investigador, el trabajo "tiene una relevancia enorme porque está centrado en humanos. Hasta ahora la mayoría de los estudios se han hecho en modelos animales, en los que surge la duda de hasta qué punto existe correspondencia con los humanos". Las conclusiones "revalidan dos teorías sobre el envejecimiento puestas en cuestión: la relacionada con la tasa metabólica y la de los radicales libres". Respecto a esta última, señala que diversos estudios publicados en los últimos años han mostrado que "un aumento de los radicales libres en animales conducía a que viviesen más".

El nuevo ensayo vuelve a las hipótesis de partida: una restricción calórica prolongada potencia la eficiencia energética, lo que se traduce en un menor daño oxidativo en los tejidos y órganos. También confirma, según Villalba, que "cuando las personas se someten de manera crónica a restricción calórica baja su metabolismo más allá de lo que explicaría la pérdida de peso".

Concha F. García-Prieto, investigadora del Instituto Karolinska, en Estocolmo (Suecia), coincide en esa apreciación: "Lo realmente novedoso e interesante de este estudio es que la disminución de marcadores de envejecimiento (en este caso, la hormona tiroidea T4) y la reducción en el daño oxidativo observados se mantienen cuando el peso del individuo es estable, por lo que se relacionan directamente con la adaptación metabólica del sujeto y no con su pérdida de peso". En este sentido, añade que "la idea de que una intervención dietética moderada sea capaz de ralentizar de forma mantenida el metabolismo energético (con la consiguiente reducción del daño asociado al estrés oxidativo) podría responder a muchas preguntas sobre cómo la restricción calórica nos puede ayudar a vivir más y mejor, aunque se necesitan más investigaciones para profundizar en los mecanismos implicados".

Aplicación en el día a día

Tal y como ocurre con los regímenes de adelgazamiento, la puesta en práctica de una estrategia de restricción calórica puede chocar con múltiples obstáculos. Para empezar, el estilo de vida actual tiende a fomentar la sobrealimentación. Por otra parte, la sensación de hambre puede entrar en acción. En este caso, un porcentaje de reducción del 15 por ciento puede ser bastante llevadero.

Ana Belén Crujeiras, investigadora del Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago (Idis) y del Centro de Investigación Biomédica en Red de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (Ciberobn), considera que la clave para conseguir la adherencia a un tipo de dieta reside en que "sea llevadera, que el individuo no tenga sensación de hambre y que no vea alterada su vida social". Eso se puede lograr, por ejemplo, con un régimen ligeramente enriquecido en proteínas.

Fuente: http://www.correofarmaceutico.com

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