Los farmacéuticos almerienses analizan las últimas novedades en materia de Farmacovigilancia en colaboración con el centro andaluz

08 de Junio del 2018 | 57 lecturas


La Farmacovigilancia es una actividad de salud pública que consiste en identificar, evaluar y prevenir los riesgos asociados a los medicamentos una vez que ya están comercializados. La legislación española se ha adaptado recientemente a los requerimientos de la Unión Europea en relación a la Cosmetovigilancia.

El Colegio Oficial de Farmacéuticos de Almería sigue desarrollando su programa formativo anual, en esta ocasión aborda las últimas novedades en torno a la Farmacovigilancia en colaboración con el Centro Andaluz de Farmacovigilancia (CAFV), a través de una conferencia que fue impartida por Carmen Jiménez Martín, médico especialista en Farmacología Clínica y técnico del Sistema Español de Farmacovigilancia.

La Farmacovigilancia es una actividad de salud pública que consiste en identificar, evaluar y prevenir los riesgos asociados a los medicamentos una vez que ya están comercializados. Cuando un medicamento ya está en el mercado, ha sido estudiado previamente pero siempre hay limitaciones en la información de la seguridad y es necesario estudiarlo una vez que toda la población lo usa como algo habitual.

Jiménez Martín señala que “la legislación en España dispone que todos los profesionales sanitarios deben notificar mediante un formulario denominado ‘tarjeta amarilla’ cualquier sospecha de reacción adversa manifestada por un paciente. Los ciudadanos también pueden notificar a su farmacéutico o a su médico pero también existe un formulario directo desde 2013 para cuando tengan la sospecha de una reacción adversa que hayan sufrido”.

Esta constante labor de vigilancia no se limita por tanto sólo a productos recién comercializados, sino que ese trabajo es aplicable a todos, sin distinción: medicamentos de uso humano, veterinarios, productos sanitarios y cosméticos. “Evidentemente el mayor interés recae sobre los fármacos de reciente comercialización, porque llevan menos tiempo en el mercado, pero nunca se debe dejar de vigilar los que ya llevan mucho tiempo porque a veces se descubren nuevas reacciones adversas o cambios en la frecuencia de una reacción. Por poner un ejemplo muy reciente, hace poco se descubrió una nueva reacción adversa al omeprazol, referente a unos niveles bajos de magnesio”, indica la especialista en Farmacología Clínica.

La ponente explica que, en los casos en los que se produce una alerta, el protocolo de actuación no siempre es el mismo. “No siempre desemboca en una retirada del producto, a veces simplemente es recordar riesgos, limitar el uso en algunos grupos de pacientes, pero ahora estamos en la Comunidad Económica Europea y todas la decisiones son a nivel europeo”. También Carmen Jiménez Martín quiso hacer referencia a lo poco recomendable que es la tendencia a comprar medicamentos en páginas no autorizadas de internet. “El papel de los farmacéuticos es fundamental para informar a los ciudadanos que no se compren productos a través de internet en establecimientos que no sean autorizados porque no tienen la aprobación y no son de fiar”, concluye.

Fuente: Colegio Oficial de Farmacéuticos de Almería

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