Farmacéuticos almerienses reciben formación sobre la Enfermedad de Crohn

14 de Diciembre del 2018 | 130 lecturas


El Colegio Oficial de Farmacéuticos de Almería ha desarrollado una nueva jornada destinada a actualizar conocimientos sobre la terapéutica de esta enfermedad. El número de casos diagnosticados va en aumento, debido al mejor conocimiento de la enfermedad por parte de gastroenterólogos, cirujanos, personal de Atención Primaria y Urgencias.

Con el objetivo de que el profesional de la farmacia, dentro de sus competencias sanitarias, pueda ofrecer consejo a los pacientes afectados, así como información general sobre esta enfermedad a la sociedad, el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Almería ha desarrollado recientemente una jornada de formación sobre la Enfermedad de Crohn, que fue impartida por Álvaro Hernández Martínez y Marta Lázaro Sáez, adjuntos al Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Torrecárdenas de Almería.

La enfermedad de Crohn es un trastorno inflamatorio crónico de etiología desconocida que afecta al tubo digestivo y que surge de la interacción de factores genéticos con otros ambientales. Puede afectar a cualquier tramo del tracto digestivo, si bien la región más frecuentemente afectada en el tramo final de intestino delgado (ileon) y el colon. En este sentido, Hernández explica que “las manifestaciones clínicas son muy variadas y heterogéneas, en función de la edad de presentación, las diferentes ubicaciones y patrones de comportamiento de la enfermedad, siendo los síntomas más frecuentes la diarrea crónica, dolor abdominal, pérdida de peso, fiebre y rectorragia. Son también comunes la aparición de fístulas y abscesos perianales, que a diferencia de las convencionales, suelen ser indoloras y de curso crónico y recurrente. Por último, en ocasiones se asocian otros síntomas extradigestivos reflejo de una afectación inflamatoria sistémica, mediada por el mismo mecanismo inmunológico que la inflamación intestinal, siendo la espondiloartritis y las manifestaciones cutáneas las más frecuentes”.

Según los últimos datos de la Unidad de Gestión Clínica de Digestivo del Complejo Hospitalario Torrecárdenas, en la provincia de Almería son alrededor de 2.500 las personas afectadas de Enfermedad Inflamatoria Intestinal, de las cuales 1.000 corresponden a la enfermedad de Crohn. “El mejor conocimiento de esta enfermedad, no sólo por gastroenterólogos y cirujanos, sino también en Atención Primaria y Urgencias, ha permitido un aumento de los casos diagnosticados, al identificar mejor las claves clínicas que permiten sospechar esta enfermedad, para su posterior derivación al especialista de Digestivo para confirmar o descartar el diagnóstico. Asimismo, el desarrollo y mayor difusión de las técnicas diagnósticas, fundalmentalmente endoscópicas y radiológicas, ha contribuido a diagnosticar más casos y antes en el tiempo de esta enfermedad”, asegura Álvaro Hernández.

El papel del farmacéutico

Desde el Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Torrecárdenas consideran que el papel del farmacéutico como agente sanitario es muy importante en esta patología. En primer lugar, “promocionando hábitos de vida saludable, ya que tienen beneficios para los pacientes con enfermedad de Crohn, ayudándoles a controlar sus síntomas y permitiéndoles un mayor bienestar. De especial importancia es la deshabituación tabáquica, dado que está claramente demostrado un peor curso evolutivo y una peor respuesta al tratamiento en pacientes fumadores. Por otra parte, pueden jugar un destacado papel en fomentar la adherencia de los pacientes a los tratamientos recomendados, otro aspecto muy importante en el seguimiento de estos pacientes, que en ocasiones por diversos motivos (muchos son jóvenes, enfermedad crónica, etc…) realizan un mal cumplimiento de los tratamientos prescritos. Por último, pueden ser también parte importante en la detección y comunicación de posibles efectos adversos del tratamiento”.

El objetivo del tratamiento es primero inducir la remisión del proceso inflamatorio y posteriormente mantener dicha remisión, con lo que conseguiremos que la calidad de vida de los pacientes mejore y se asemeje a la de una persona sana. “Para ello disponemos de tratamientos de diversa naturaleza, que habitualmente usamos de forma escalonada y que en base a su acción antiinflamatoria nos permiten lograr este objetivo. Los más frecuentemente utilizados, en la base de la pirámide de tratamiento, son los salicilatos y los corticoides, y a medida que precisamos tratamientos más enérgicos, recurrimos a inmunosupresores como la azatioprina o el metotrexato, y en casos graves o refractarios fármacos biológicos como el infliximab, adalimumab, y más recientemente vedolizumab y ustekinumab. Hay que destacar también que un porcentaje no desdeñable de pacientes va a necesitar a lo largo de su evolución un tratamiento quirúrgico, por complicaciones fistulizantes o estenosantes”, concluye.

Fuente: Colegio Oficial de Farmacéuticos de Almería

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