Crece el interés en aumentar el arsenal de ‘viagras femeninas’

10 de Julio del 2019 | 48 lecturas


La agencia estadounidense FDA ha dado luz verde al fármaco inyectable 'Vyleesi' (bremelanotida), el segundo medicamento aprobado en el país para el trastorno del deseo sexual hipoactivo en la mujer, después de la pastilla rosa 'Addyi' (flibanserina), la primera 'viagra femenina'. A diferencia del anterior, que es un tratamiento diario, bremelanotida se administra en inyección subcutánea a demanda. Se investiga además el papel de la terapia con testosterona, junto con el ansiolítico buspirona o el sildenafilo.

Hace unos días la agencia estadounidense de medicamentos FDA daba luz verde al fármaco inyectable Vyleesi (bremelanotida), el segundo aprobado en el país para la falta de deseo sexual en la mujer. Desde Palatin Technologies, compañía que ha desarrollado Vyleesi y licenciado sus derechos de explotación comercial en Norteamérica a Amag Therapeutics, afirman que planean comenzar el proceso regulatorio europeo para conseguir su aprobación a finales de este año.

Podría incluso ser el primer fármaco específico para esta indicación en autorizarse en Europa. Cuatro años más tarde de que Estados Unidos aprobara la píldora rosa de Sprout Pharmaceuticals Addyi (flibanserina), el primer medicamento para mejorar la libido femenina, todavía no ha llegado al mercado europeo aunque la CEO de la compañía, Cindy Eckert, ha manifestado que está entre sus objetivos inmediatos.

Ambos son tratamientos no hormonales, que actúan en el sistema nervioso central. Frente a la pastilla diaria, la bremelanotida tiene a favor su uso a demanda, 45 minutos antes de la actividad sexual, y que no existe una contraindicación con el consumo de alcohol. En contra, que se administra por pinchazo subcutáneo en el abdomen o el muslo.

‘El mismo compuesto se investigó por vía intranasal y se quedó en el camino por vincularse con hipertensión. “Este efecto parece que se ha minimizado con la nueva vía de administración, y que el medicamento saldrá al mercado con un perfil riesgo-beneficio mejorado”, afirma Ana Rosa Jurado, sexóloga y coordinadora del Grupo de Atención a la Mujer de la sociedad de médicos de primaria Semergen.

Deseo sexual hipoactivo, adquirido y generalizado

La indicación concreta de ambos medicamentos es el trastorno del deseo sexual hipoactivo en la mujer premenopáusica, generalizado y adquirido, que se caracteriza por causar una angustia marcada o problemas interpersonales, y no es secundario a una condición médica o psiquiátrica, tratamiento farmacológico o conflictos relacionales. Por adquirido se refiere a que la mujer no había experimentado previamente problemas de deseo sexual, y por generalizado, que es independiente del tipo de actividad sexual, situación o pareja.

La eficacia de los fármacos, medida a través de cuestionarios, “se sitúa en torno a un evento satisfactorio más al mes”, explica el ginecólogo Santiago Palacios, director del Centro Médico Instituto Palacios, en Madrid. “Parece poco pero no lo es si se tiene en cuenta que la mujer que consulta tiene entre muy pocos y ninguno”. Además, afirma, se han visto mejorías en otros parámetros, como el deseo y la preocupación.

Mecanismo de acción de los fármacos

La bremelanotida activa los receptores de melanocortina, pero se desconoce por qué tendría estos efectos. La flibanserina, inicialmente concebida como antidepresivo, es un modulador de los neurotransmisores serotonina, dopamina y noradrenalina, relacionados con el deseo sexual y la excitación.

En estos años de trayectoria en Estados Unidos la flibanserina ha tenido un éxito moderado; “no ha sido finalmente la Viagra femenina”, señala el experto.

Sprout Pharmaceuticals ganó en abril una batalla parcial cuando la agencia estadounidense aligeró la contraindicación total de ingerir alcohol. Ya no se exige abstinencia sino evitar el consumo cerca de la hora de la toma del medicamento por su asociación con un incremento de síncopes y episodios de hipotensión grave. Precisamente la flibanserina se administra una vez al día a la hora de acostarse para reducir el riesgo de estos efectos, de somnolencia y sedación.

La principal contraindicación de la bremelanotida es la hipertensión no controlada y la enfermedad cardiovascular. Pero los efectos adversos, como con el anterior, “son pocos”, apunta Palacios, que confía en que estos medicamentos “lleguen a Europa ahora que estamos en los inicios de tratar este trastorno”.

Fármacos que se emplean en España

Aunque no existan medicamentos específicos, en España también se recurre a los fármacos para tratar problemas de deseo sexual o más bien es uno de los síntomas que se tiene en cuenta cuando se indica la tibolona, una terapia hormonal sustitutiva indicada en posmenopáusicas, y los óvulos de prasterona, que se indican para sequedad y atrofia vaginal. Al antidepresivo bupropión también se le atribuyen efectos beneficiosos en este sentido, y hay a la venta complementos nutricionales con Trigonella entre otros componentes, que se considera que aumenta el deseo.

Muchos de los productos en investigación tienen en común el objetivo de elevar los niveles de esta hormona vinculada a la sexualidad dentro de los rangos de la normalidad. Sin embargo, años atrás Procter & Gamble decidió retirar sus parches de testosterona para bajo deseo sexual femenino. “Pero fue una decisión comercial, no porque no fueran eficaces y seguros”, comprende Palacios.

Se investigan además tratamientos con testosterona en combinación con buspirona (un ansiolítico) o sildenafilo, el principio activo del Viagra. Santiago Frago, sexólogo y codirector del Instituto de Sexología Amaltea de Zaragoza, expone que el objetivo de la investigación con fármacos de la familia del sildenafilo “es potenciar la excitabilidad genital y ver si con ello se activa el deseo”.

“La vía farmacológica en un aspecto como el deseo, que ancla sus claves en la vida relacional, no es la solución”, comprende el sexólogo. Aunque sí reconoce que puede ser una vía de tratamiento más en combinación con la terapia sexual “si se detecta alguna carencia de tipo hormonal, vascular o neurológica”.

En esta línea, según Jurado, “con un buen diagnóstico diferencial” se puede identificar a las pacientes candidatas a la farmacoterapia. “Es muy importante que al fin la farmacología se desarrolle para intentar mejorar la disfuncionalidad sexual femenina, como lleva haciendo años con la masculina”, defiende.

Problema de ambos sexos

“La queja por falta de deseo en hombres y mujeres es lo que más atendemos en la consulta sexológica”, señala el especialista Santiago Frago, que apunta que “es difícil hablar de prevalencia, porque el deseo sexual obedece a claves biográficas y personales”.

La también sexóloga Ana Rosa Jurado aclara que los estudios que han investigado esta cuestión arrojan cifras dispares según la definición de deseo sexual hipoactivo o si no se hace un diagnóstico diferencial de las posibles causas. Si se elimina el efecto de factores como enfermedades, tratamiento farmacológico o estrés, “en mujeres premenopáusicas no supera el 8%”, expone Jurado.

Fuente: http://www.correofarmaceutico.com

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