El farmacéutico clave en la prevención y tratamiento de las hepatitis virales

26 de Julio del 2019 | 177 lecturas


Cada 28 de julio, la Organización Mundial de la Salud celebra el Día Mundial de la Hepatitis, que este año tiene como lema “Encontremos a los millones que aún no lo saben”. Y es que estamos ante un problema de salud pública: más de 325 millones de personas de todo el mundo padecen esta enfermedad, de los cuales 257 millones sufren infección crónica por el virus de la hepatitis B y más de 71 millones por el virus de la hepatitis C. Las muertes anuales por hepatitis en el mundo alcanzan los 1,4 millones de personas, una cifra comparable a las muertes por tuberculosis y superior a las causadas por VIH.

Tipos de hepatitis y su repercusión en España

Existen hasta seis tipos de hepatitis víricas –A, B, C, D, E, F y G- aunque las que generan mayores problemas de salud pública son las A, B y C. De ellas, la hepatitis A es de carácter agudo, mientras que la B y C pueden derivar en crónicas y llegar a generar cirrosis o cáncer hepático.

La hepatitis A se transmite por vía oro-fecal, por ingestión de agua o alimentos contaminados. Rara vez es mortal, no deriva en crónica y genera inmunidad ante futuras infecciones por el mismo virus. En España, donde la vacunación contra la hepatitis A en grupos de riesgo comenzó en 1996, ha descendido considerablemente el número de afectados, hasta los 1.697 en 2018.

La hepatitis B, en general, se transmite por exposición a sangre infectada, semen y otros fluidos corporales, además de madre a hijo en el momento del nacimiento. En España, gracias a la introducción de vacunas efectivas, su prevalencia se ha reducido hasta mantenerse estable en torno a los 670 casos anuales (664 en 2018).

La hepatitis C, por su parte, representa un desafío sanitario global, cuya principal causa de transmisión es el contacto con sangre infectada. De los 31.273 casos de hepatitis C declarados en la Unión Europea en 2017, solo 320 lo fueron en España (189 casos agudos y 131 crónicos), con una tasa global de 1,9 casos por cada 100.000 habitantes, casi cuatro veces inferior a la de la Unión Europea (7,3 casos por cada 100.000 habitantes).

El farmacéutico y la farmacia comunitaria ante la hepatitis

Según los casos, la hepatitis es prevenible mediante vacuna (A y B), o puede ser tratada mediante fármacos (B y C). De ahí que el farmacéutico sea un profesional sanitario clave para el control de esta enfermedad.
En el caso de la hepatitis A no existe ningún tratamiento farmacológico específico, si bien existen dos vacunas específicas cuya administración está recomendada a grupos de riesgo como viajeros a zonas endémicas, personas homosexuales o pacientes con problemas hepáticos crónicos.

Por lo que respecta a la hepatitis B existen hasta seis tipos de vacunas. En caso de desarrollar la enfermedad es fundamental un tratamiento precoz que evite que se convierta en crónica. En ese caso, la enfermedad se puede controlar eficazmente mediante diversos tratamientos farmacológicos, aunque no exista ninguno que consiga eliminar el virus en todos los pacientes.

Por último y hasta la fecha, la hepatitis C carece de vacuna. Aun así es una enfermedad curable, por lo que es muy importante identificar a los portadores asintomáticos y someterles a tratamiento. Si bien en España el acceso de todos los ciudadanos afectados a esos medicamentos es una realidad, no lo es en otras partes del mundo. Son tratamientos individualizados en función de las características de cada paciente. En nuestro país están disponibles hasta tres combinaciones de antiretrovirales, cuyas tasas de éxito superiores al 90% en todos los casos.

En este contexto, el farmacéutico tiene un amplio marco de actuación. En el ámbito hospitalario su papel es fundamental, pues según un estudio realizado en el Hospital Universitario del Henares (Coslada, España) su intervención sobre 128 pacientes mejoró los efectos negativos de la medicación en el 80,9% de los casos. Por su parte, la red de 22.000 farmacias comunitarias que hay en España constituye un recurso sanitario de la máxima eficacia en relación con la hepatitis. Desde estos establecimientos sanitarios se pueden realizar labores de educación sanitaria orientada a la prevención; contribuir a la detección precoz y diagnóstico temprano de la enfermedad -esencial para el éxito de su tratamiento y evitar nuevos contagios, hasta el punto de que en Estado Unidos se están realizando estudios pilotos sobre el cribado de la hepatitis C desde la farmacia comunitaria-; y, por supuesto para optimizar los tratamientos farmacoterapéuticos, mediante el fomento de la adherencia y la conciliación con otros tratamientos o el uso de medicamentos sin receta.

Punto Farmacológico nº 136- Hepatitis virales

El Consejo General de Farmacéuticos quiere participar activamente en la conmemoración del Día Mundial de la Hepatitis con la publicación de un nuevo Punto Farmacológico nº 136: Hepatitis virales, que revisa la epidemiología actual de esta enfermedad, su tratamiento farmacológico y las medidas preventivas, destacando las funciones del farmacéutico en materia de educación y abordaje sanitario tanto del paciente afectado como del ciudadano susceptible de padecer una hepatitis viral.

Fuente: https://www.portalfarma.com/Paginas/default.aspx?mostrar=1

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