Insuficiencia venosa

14 de Abril de 2003


Más del 10% de los adultos presentan problemas de retorno venoso en las piernas, las conocidas varices, sobre todo las mujeres con antecedentes familiares o tras el embarazo.
La insuficiencia venosa es un cuadro clínico ocasionado por la dificultad del retorno venoso de las extremidades inferiores. La OMS define el término “ varices” o “venas varicosas” como dilataciones permanentes de las venas, que con frecuencia son tortuosas. El concepto queda aclarado si consideramos que esta dilatación tortuosa se debe a una insuficiencia en las válvulas de las venas, con presencia de lesiones en la pared vascular y alteraciones en la circulación sanguínea.

Desde el punto de vista epidemiológico las cifras que se barajan son muy variables, oscilando entre un 10 a un 50% de la población adulta en los países desarrollados. En España, en la década de los 90, se estimaba que entre un 40-50% de la población adulta padecía un síndrome varicoso en diverso grado y, de estos, un tercio de los pacientes podrían sufrir una insuficiencia venosa clínicamente significativa.

La presencia de varices en las mujeres, en especial entre 20 y 40 años, es de 2 a 5 veces superior a la del hombre. La historia familiar de varices parece un factor determinante en el 97% de los pacientes que las presentan. Asimismo, son factores de riesgo el estreñimiento crónico, los embarazos múltiples, ya que la progesterona dilata las venas, y las profesiones que requieren muchas horas de trabajo de pie y con poca movilidad.

La insuficiencia valvular de las venas provoca dolor, pesadez y sensación de cansancio; estos síntomas aumentan al estar de pie y mejoran al acostarse o poner las piernas en alto, porque se facilita el retorno venoso. En los cuadros más graves, aparece edema, pigmentación cutánea pardusca, fibrosis, aparición de úlceras e incluso trombosis. Cuando el paciente acude al médico, normalmente lo hace por razones estéticas; sin embargo el problema vascular de base es lo realmente importante.

Las varices, una vez que han aparecido, son incurables, por lo que las medidas terapéuticas que se adopten no garantizan de forma absoluta la desaparición de las mismas. El tratamiento de las varices ya existentes está dirigido a favorecer de forma mecánica el flujo sanguíneo en sentido ascendente y a eliminar quirúrgicamente las venas varicosas superficiales que presentan insuficiencia valvular.

Tratamiento farmacológico:
Por sí sólo es insuficiente para revertir o erradicar las venas varicosas, por lo que su utilidad se centra en aliviar la sintomatología y favorecer el retorno venoso;

Analgésicos para aliviar las molestias de las varices de larga duración.
Tónicos venosos que aumentan el retorno venoso.
Agentes que facilitan la reabsorción del trasudado.
Medicamentos que actúan disminuyendo la permeabilidad capilar, con lo que consigue disminuir la extravasación plasmática.
Cuidado de la piel:
La zona varicosa debe lavarse frecuentemente, con jabón neutro y secarla sin friccionar. Son útiles las cremas hidratantes. También son de utilidad los masajes y las maniobras que ayuden a exprimir y movilizar la sangre hacia el corazón. Con ello se previene además la aparición de úlceras varicosas.

Cirugía:
Es el tratamiento definitivo de las varices y consiste en la extirpación de las venas varicosas (generalmente las safenas). Este tratamiento aunque eficaz, no garantiza la ausencia indefinida de varices, ya que tras la extirpación, la sangre se recanaliza a través de otras venas hasta entonces normales, pero que a partir de ese momento han de soportar un trabajo extra con el consiguiente riesgo de transformación en nuevas varices.

Compresión:
Constituye el tratamiento clásico y mas utilizado de las varices no complicadas, manteniendo la vigencia y eficacia en los resultados.

Su objetivo es reactivar el flujo sanguíneo movilizando el contenido hemático desde su estancamiento. Existen diferentes métodos de compresión externa, tipo los vendajes compresivos y las medias elásticas terapéuticas.

La media elástica ha de comprimir de forma suficiente, ejerciendo una mayor compresión a nivel de tobillo y tercio inferior de la pierna, y decreciendo a medida que nos acercamos a la raiz del muslo. Esta diferencia de compresión, es la que facilita que la sangre ascienda hasta el corazón. La compresión elástica se instalará antes de levantarse, aprovechando que las venas varicosas no están cargadas de sangre, y se retirará, antes de acostarse

Pregunta siempre a tu farmacéutico. Él te informará sobre éstas y otras cuestiones relacionadas. Y recuerda que la intervención farmacéutica supone una elevada garantía en el proceso global de adecuación, efectividad y seguridad de los tratamientos con medicamentos.


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